todo sobre mi madre (II)


El papa vuelve de nuevo. En unos días, Benedicto XVI visita Madrid.

Jubiloso.

Mi madre, todavía en extasis por el discurso del papa y los preservativos, ya está envenenada por el fervor. Textualmente. Me lo acaba de transmitir.

Porque mi madre viene todas las mañanas para «ayudarme» con la niña. Ahora viene cuando aclaro que el término «ayudar» se torna ambiguo y misteriosamente paradójico: mami se sienta en el sillón empecinada en coger en brazos a Malena mientras lanza consejos de madre experimentada y los entremezcla con recuerdos de su maternidad. Las anécdotas son abundantes y variadas, una ensalada perfecta de vivencias maternales didácticas y pequeñas historias del pasado. Ella, entrañable,  las rescata para Malena y para mi, pausando las palabras desde una especie de trance.

Mi madre suspira, sonríe y otea por la ventana para no mirarme a los ojos. Cuenta por vigesimo tercera vez cómo mi hermana María era una bebé gordinflona y ansiosa que se atragantaba siempre al mamar. Después revive de nuevo la historia de Isabel y su inapetencia: mi hermana nada más nacer no quería teta y al final descubrieron que se trataba de otitis, le dolía al succionar. O el día que ingresaron a Julián porque llevaba tres noches berreando sin descanso y luego resultó que eran gases intestinales. Mi hermano siempre ha sido un pedorro insufrible.

Todos los días, lo mismo. Mi madre llega a casa y habla sin parar con Malena en brazos. Hoy no ha venido, tenía que comprarse la faja adelgazante modeladora con reductor térmico para la recepción de «Su Santidad» y yo agradezco secretamente su ausencia: todavía estoy esperando que mi madre me regale algún recuerdo protagonizado por mi durante mi infancia pero creo que los ha olvidado.

Todos los días, cuando coge en brazos a Malena y añora la infancia de sus hijos, siento el vacío de la historia que ella nunca me ha contado.


6 respuestas a “todo sobre mi madre (II)”

  1. Madre mía Carmen, a ver si se le pasa pronto la novedad de la nieta y espacia un poco las visitas! en cuanto a lo de no contar nada de tu infancia, como dice Akai, casi mejor a que cuente solo lo desagradable… por cierto una curiosidad, el tema de bautizar a Malena no ha sido motivo de discusión?? besicos guapa

    • puff! a ver si es verdad, Amparo! Estoy un poco saturada de mi madre, suena muy fuerte pero así es.

      Con respecto al tema bautizo… es un capítulo que tengo reservado y no tiene desperdicio. A ver si mañana tengo tiempo y ganas y os lo cuento…

  2. Qué triste, Carmen… Yo que tú le preguntaba… Desde luego lo de tu madre es espeluznante como mínimo, te preometo que me da hasta miedo…
    En cuanto a lo del Papa, ya supondrás que estoy encantada con la visita. Con mi super bombo no voy a poder ir a los actos centrales, pero mi marido y yo hemos organizado las vacaciones para pasar la tercera semana de agosto en Madrid. Por supuesto hay petardazos en todos lados, pero hay muy buena gente implicada en todo esto.
    Besitosssss

    • No quiero ni preguntarle ¿sabes? normalmente no me suele afectar nada de lo que haga mi madre, ya estoy curada. pero este tema pone triste. Me importan una mierda las historias de mis hermanos cuando eran pequeños… se que o hace de manera inconsciente pero… jode.

      Disfruta con tu bombo en al visita del Papa. No dudo de que habrá mucha gente que merece la pena. Pásatelo bien.

      Un besazo

  3. bueno, por lo menos no habla de ti para decir unicamente lo muchiiiiisimo que llorabas y lo maliiiiisima que eras, eso suele ser sucedido de varias de las anecdotas mas peculiares sobre mi infancia y eternas rabietas. Lo único bueno es que cuando mi hija las tiene ( y créeme, son monumentales) me dicen «no sé de qué te extrañas, si tu eras igual!) en fin… a ver si con suerte y la visita de Su Santidad descansas unos diitas…

    • Pues si, es un consuelo. Sería el colmo que me recordara mis miserias infantiles.

      Un besazo