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tercer mes de embarazo

mi líbido y yo

embarazadaslibido

Fuente: http://www.nachovidal.tv

Confirmado, no me avergüenza reconocerlo: estoy en celo.

Desde hace algunas semanas experimento un dramático e incontrolable incremento de mi deseo sexual, algo muy inoportuno precisamente en este momento, cuando mi única intención ahora es distanciarme de Engendreitor para poder contemplar nuestra situación desde una perspectiva lejana y objetiva hasta que ambos lo tengamos claro. Y cómo no, el destino y mis hormonas parece que se han confabulado para que me cueste todavía más cumplir la orden de alejamiento dictada por mi sentido común.

Estoy inexplicablemente salida, mis fantasías escandalizarían incluso al mismísimo Nacho Vidal y me molesta de forma mayúscula porque mi líbido empieza a condicionarme la conducta: me transforma en una ridícula caniche lujuriosa, dependiente y de débil voluntad. Ayer mis miedos se confirmaron y comprobé que, definitivamente, ya se había abierto la veda cuando vi como se le congelaba la sonrisa a un Testigo de Jehová monísimo que llamó a mi puerta: huyó presa del pánico al sentirse acosado por mi mirada sucia.

Suena terriblemente ordinario pero vivo inmersa en una escalada desenfrenada de ninfomanía tal, que temo que de un momento a otro mi cuerpo comience a frotarse con las esquinas, delante de todo el mundo, entre espasmos involuntarios que mi mente obscena no es capaz de dominar. Y me da mucho miedo.

Me preocupa, en serio. Hoy me arrastro agotada porque, por una parte quiero canalizar lo que queda de mis energías aunando limpieza de pensamientos y de apartamento al mismo tiempo y por otra intento documentarme para racionalizar esta concupiscencia gestacional: es necesario erradicarla lo antes posible o me veo llamando a Engendreitor en menos de 30 minutos.

Según he leído en internet, los causantes de mi erotomanía pueden ser las hormonas y el aumento de flujo sanguíneo en la región pélvica, ya que ambos intensifican de forma significativa el deseo en el organismo de la mujer que, para poder soportar su embarazo, incrementará la cantidad de progesterona y de estrógeno presentes en su torrente sanguíneo. Como consecuencia de ello, la embarazada puede sentir la necesidad imperiosa de estar con su pareja y de hacer el amor más que nunca. El aumento en los niveles hormonales traerá aparejado numerosos efectos físicos que se apreciará en el cuerpo de la gestante. Estos efectos físicos harán que las relaciones sexuales sean más excitantes y agradables que antes y, entre otros, puede experimentar:

– Un incremento en la lubricación vaginal.
– Un incremento en la sensibilidad de sus pechos y de su pezones.
– Un incremento en la circulación sanguínea que se dirige a su zona pélvica.

Muchas mujeres embarazadas afirman que se sienten más sensuales durante sus embarazos. El crecimiento de la curvatura corporal, alrededor de sus caderas, en sus pechos, y en el estómago podrían contribuir a elevar su deseo sexual.
Fuente: pregnancy

Sólo me gustaría saber si esto es relativamente frecuente: nunca jamás he oído de la boca de ninguna gestante afirmar que el embarazo la ha transformado en una máquina sexual. Es como que no me quiere pegar mucho…  y me fastidia llegar a esta conclusión pero lo cierto es que las mujeres embarazadas estamos tan condicionadas socialmente a representar el papel de madres infantilizadas, puras y abnegadas que sólo las trastornadas desinhibidas como yo tienen narices a reconocer públicamente su lascivia… ¿alguien más se une a mi club de salidas?

Comentarios

8 Respuestas a “mi líbido y yo”

  1. Yo tuve unos primeros días que iba salidísima, pero luego el cansancio me llevó a una apatía sexual, que después se ha unido a mi situación personal y por la que mi chico, aunque no dice nada, tiene que estar hasta los huevos.
    Ahora parece que desde hace un par de días mi cuerpo se va despertando, pero tampoco nada exagerado. Espero qeu mi líbido vuelva a la normalidad y volver a usar la cama y el sofá para algo más que dormir y ver la tele.

    enviado por Stellacometa | 29 noviembre, 2010, 10:09
    • Stella, haz un esfuerzo, por Dios, aunque sólo sea a mi salud!! No desperdicies a ese pedazo de macho que tienes a pan y agua y en edad de merecer..

      enviado por la [mamá] | 29 noviembre, 2010, 12:56
  2. Ejeeeem… de verdad que lo “nuestro” es para que nos lo mire un especialista XDD

    Estoy salidísima hija, sobre todo cuando me despierto ( y me despierto como unas 3 /4 veces por la noche).

    me siento como una porno-star!!!

    * Por cierto, mañana tengo 1ª ecografía, y estoy acojonada, por supuesto.

    Un besooo

    enviado por Cucú | 28 noviembre, 2010, 19:17
    • Ah, que conste, que no me abalanzo como Lucía lapiedra sobre mi maromo cada vez que me despierto, que una es muy decente!! 😉

      enviado por Cucú | 28 noviembre, 2010, 19:32
      • Pues hija, dios da habas al que no tiene dientes… Dichosa tú, que tienes un maromo al lado al que violar…

        enviado por la [mamá] | 28 noviembre, 2010, 21:22
    • Cucú!!! eres la primera que lo reconoce! Olé, con un par!!!

      Infórmanos mañana de tu eco

      besazos, me has dado un alegrón!

      enviado por la [mamá] | 28 noviembre, 2010, 21:20
  3. Es algo que las embarazadas reconocen en sus circulos íntimos, al estar más avanzado el embarazo a algunas se le van pasando las ganas, pero en los primeros meses, es cierto lo que cuentas. A la mayoria de mujeres le ocurre que su líbido y sus ganas de sexo aumentan.

    enviado por Isa | 28 noviembre, 2010, 15:23
    • Isa, hola!

      Gracias por secundar la teoría. Lo que me choca es que en contra de tu testimonio y del mío nadie todavía se ha unido a mi club de embarazadas libidinosas así que debo de ser la única preñada sobre la tierra que reconoce públicamente estar en celo!!

      Gracias y un besazo!

      enviado por la [mamá] | 28 noviembre, 2010, 19:00

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