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segundo mes de embarazo

novena semana de embarazo

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Pequelia

Hoy estoy como si me hubiera dado un marichalarazo. Tengo que confesar que siento pena a medias: media boca sonríe mientras que la otra media llora y no es fruto de un ictus sino de un cóctel  de emociones contradictorias. Por una parte estoy feliz después de la charla con mi matrona y por otra, la sombra de Jota (que me persigue sin tregua) anoche consiguió hacerme llorar. Y aunque me había propuesto no hablar más del padre de la criatura, voy a concederme la licencia de un pequeño inciso y, palabrita del Niño Jesús, nunca mais volveré a mentarlo.

Anoche quedamos para tomar un café y fue angustioso. Lo único que saqué en claro es que, su duda mayúscula ante todo, le ha llevado a transfigurarse en una mediocre reencarnación de René Descartes: me quiere pero no sabe si esto funcionará, asume su paternidad pero cree que no está preparado para ella, quiere criar a su hijo pero duda de su capacidad progenitora, bla, bla, bla….  En definitiva, un mix escéptico de los fundamentos de la duda metódica con cutreculebrones venezolanos, fruto de su inseguridad y, pa’que engañarnos, de una confusión total de sentimientos.

Así que a partir de ahora, Jota ha pasado a ser Engendreitor.  El papel de Engendreitor en mi historia se limita a una eyaculación en estado precario al borde del coma etílico y no precisamente por ingerir un Mon Chéri. Pero esa es otra historia.

Volviendo a mi monotema. Acabo de leer un dato muy interesante: a las nueve semanas de embarazo, el embrión pasa a recibir el nombre oficial de feto. ¿Por qué? Pues porque ahora ya no se formarán órganos o tejidos nuevos sino que se produce la maduración de los ya existentes.

El feto tiene ya 7 semanas de vida y mide entre 20 y 28 mm. (es como una uvita), ha perdido la cola (el rabito de lo que será la columna) y ya es muy parecido a un ser humano porque su tronco se está alargando y enderezando y también debido a que sus brazos y piernas viven un momento importante: son más largos, sobre todo los brazos que empiezan a doblarse por el codo. Los dedos de las manos comienzan a separarse y en las piernas están brotando lo que en un futuro serán los dedos de los pies.

Pueden verse las orejas y las cavidades de la boca (que ya se abre y se cierra) y de la nariz. El abdomen empieza a desarrollarse, y se empiezan a formar las estructuras que formarán el hígado, la vesícula biliar, el bazo y la glándula suprarrenal. Se aprecia una pequeña protuberancia denominada tubérculo genital que dará lugar al sexo pero todavía es muy pronto para que pueda definirse.

El feto comienza a moverse, incluso en respuesta a estímulos externos al cuerpo de su madre, como la luz y el ruido. Pero no se sentirán esos movimientos hasta bien entrado el segundo trimestre de gestación.

+ info: pequelia

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