hay que joderse con la intuición del padre de la criatura


a dios pongo por testigo

Estoy llamando a Jota y ahora va y me cuelga. Lo ha hecho ya cuatro veces en las dos últimas horas. Paso. En un subidón de testosterona, se está haciendo el digno por que no le he cogido el teléfono desde que se fue a Río. Lo que no entiendo es porqué se mosquea: le contesté por sms y dejándole muy claro que hablaríamos cuando llegara. Cualquier persona medianamente inteligente que recibiera un mensaje así, hubiera dado por supuesto que algo inusual estaba pasando. Es que tiene cojones la cosa, en vez de venir corriendo a mi casa para comprobar que todo está bien, se queda criando almorranas. Si le importo una mierda, que le den. En estos momentos lo único que me está pidiendo el cuerpo es callarme como una meretriz y no decirle que estoy embarazada. Al fin y al cabo, si ni siquiera me había planteado poner un bebe en mi vida, menos aún lo de formar una familia y convivir con la misma persona para siempre. Bueno, y el tema del matrimonio pa qué. Se me abren las carnes sólo de imaginarme vestida de blanco.

Total, que Jota se está pasando 8 metros (de transporte público). Tanto, que en estos instantes ya puedo hasta visualizar la tierra roja de Tara: estoy teniendo uno de mis míticos momentos “A Dios pongo por testigo, a Dios pongo por testigo”.

“ Me da igual. No me duelen prendas. Adoro Lo que el viento se llevó y a su protagonista, una perra sin igual, sí: sin escrúpulos, sin moral, sin ética… pero con una capacidad de supervivencia que la convierte en algo más que una heroína para mí. La convierte en un MAST (Modelo A Seguir Totalmente) y no en un must. ¿Por qué? Muy fácil. Porque Escarlata O’Hara soy yo. “Ya lo pensaré mañana” ha sido, durante gran parte de mi vida, un leitmotiv que me permitió salir indemne de las situaciones más disparatadas”

Esto último lo he leído en TCM

Pues eso, que ya lo pensaré mañana