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noveno mes de embarazo

historias del metro (IV): mi último viaje

Ya me impactó en su día, hace cosa de un par de años, cuando a la Comunidad de Madrid le dio por emitirlo sin piedad. No he sido capaz de vencer la tentación y lo he buscado en youtube: ahora no puedo dejar de verlo. Mientras produce una angustia patológica, a la vez un nudo en la garganta me recuerda, implacable, que de manera inminente yo también voy a ser mamá.

Sospecho que la claustrofobia ha tenido mucho que ver en esta especie de fijación con el anuncio pero la cuestión es que ahora, cada vez que me meto en el metro, mi cabeza reproduce una y otra vez cada fotograma. No sólo tengo que luchar contra la lipotimia, controlarme la taquicardia, los pinchazos de la ciática al mantener el equilibrio, superar el miedo a montar el numerito y conseguir que un poquito de oxígeno entre en mis pulmones. Ahora también, cuando viajo encerrada en el metro, debo apartar de mi mente la posibilidad de que me ponga de parto, rompa aguas súbitamente o vomite la leche con Chocapics en la cara de una de esas señoras que me regalan codazos sin piedad para hacerse su hueco entre la plebe.

Ayer en el metro, mientras me atormentaba una y otra vez el recuerdo del anuncio, tuve una visión. En mi cabeza comenzó la aventura de mi parto. La jauría de especímenes que hacían las veces de compañeros de vagón, empezó a ensayar su propio papel con la única finalidad de interferir en mi historia: comencé con contracciones fortísimas mientras un líquido transparente y caliente me empapaba los vaqueros y formaba un charco en el suelo del vagón. Tres adolescentes emputecidas con leggins del Primark contaban a gritos sus últimas correrías del sábado por la noche y parecían ignorar que acababa de romper aguas pero, en un momento dado, puede comprobar que la jovencita del foulard tejido con vello púbico me miró con desprecio. Yo pedía auxilio pero los ruidos infernales del metro ahogaron mis gritos. Nadie quería oirme. Debatiéndome entre la consciencia y el desmayo, evitaba, sin éxito, la percepción de olores corporales de mis compañeros de vagón y demás procesos metabólicos que estaban colonizando mi pituitaria. Las contracciones se intensificaron brutalmente así que le pedí al señor con pinta de excursionista asiduo a la calle Montera que me cediera el asiento. También me ignoró. En ese momento, se paró el tren en el tunel y se fue la luz. Dos viejecitas adictas a las ofertas de LiDL empezaron a gritar “¡vamos a moriiirrrr!”. En medio de este paisaje grotesco como como atrezzo, yo me autoasistía en la oscuridad a mi propio parto mientras un par de sin papeles abrían el bolso a una pseudo pija con paraguas de Carolina Herrera.

Un pisotón de la cajera del Día con mechas oxidadas y tartera escondida en una bolsa plastificada de Harrod’s me devolvió a la realidad. Desperté de la visión jurando que era la última vez que me subía en el Metro embarazada.

Me gustaría que observaseis el vídeo del anuncio que encabeza este post y escuchéis la frase final que reza tal que así: ”Madrileños, la gente que el metro de cualquier ciudad del mundo quisiera tener“. Si conseguís parar de reiros, quiero que me digáis con toda la sinceridad del mundo, cual de las tres alternativas es la correcta:

a) yo soy una neurótica con la percepción de la realidad distorsionada

b) el anuncio nació con vocación de formar parte de un ambicioso proyecto propagandístico rollo NO-DO

c) simplemente, el creativo que parió la frasecita lapidaria no ha subido al metro de Madrid en su puta vida.

Comentarios

11 Respuestas a “historias del metro (IV): mi último viaje”

  1. De nada me va a servir decirte que te tranquilices, pero ya verás como el parto no va a ser tan malo… tienes que visualizarlo en positivo!!! Mas cagada que yo no hay nadie y lo conseguí, y tenías que ver el querubín que tengo en brazos mientras te escribo…
    Por cierto el anuncio es ciencia ficción, pero de vez en cuando también apetece ver cosas así, la Tv desprende hostilidad y mal rollo en cada canal que pones, por ver gente unida en algo y con alegría no pasa nada, aunque sea fruto del idealismo de los creativos. Animo wapa!

    enviado por ainos | 16 junio, 2011, 10:46
  2. Yo soy una blandita… El anuncio me encanta!!!!!

    enviado por tiempos | 15 junio, 2011, 20:39
    • Puff! a mi me pone nerviosísima. Si me pusiera de parto en el metro, moriría inmediatamente de un ataque cardíaco.

      enviado por la [mamá] | 15 junio, 2011, 21:07
  3. mujeerr:
    desde ese rambo despues del atropello, me estoy riendo y llorando.
    con toda la sinceridad del mundo??
    carmen, vas a tener que hacer algo para calmarte y bajar un cambio. hacete a la idea de que cuando MAle quiera venir, no le va a importar nada de nada!!! y nunca vas a sentirte 100% preparada para el momento, por eso se te dice TRANQUILA, DEJATE LLEVAR, TODO SALDRA BIEN! porque es asi.
    porqué enrollarte con lo que no podes controlar? al divino boton!!
    y ya sabes que no es como en las pelis que se rompe bolsa y ya paris!! menos siendo primeriza!
    de todos modos todas te entendemos y hemos estado ahi, sin ser hipocodriacas,
    pase lo que pase y donde pase… vas a tener que obligarte a calmarte y pensar en positivo o en tu lugar feliz y no por vos!porque en ESE momento no te va a importar que te corten en 4 mientras tu beba venga al mundo sin sufrir.NO TE VA A IMPORTAR.
    eso tambien lo tenes que disfrutar, son tus ultimos dias siendo SOLO VOS.
    despues se termina y eso si nunca va a volver ajajaja
    bajar un cambio: porque… mamita!!! las preocupaciones y miedos que vienen despues NO TENES IDEA!! y te va a estallar la cabeza si no podes manejar la incertidumbre y el NO SABER QUE CARAJOS PASA. es todo un tema que seguro abordaremos cuando ya la tengas prendida a vos y estes sin dormir, sumerjida en internet,llorando a moco tendido por las barbaridades que encontraste y pensando QUE BOLUDA!PENSAR QUE EL PARTO ERA LO PEOR DE TODO!
    Lamento ser bruta pero eL NACIMIENTO ES SOLO LA FECHA DE LA NOTICIA QUE VIENE!
    porque no quiero que despues te de vuelta la cabeza como el exorcista es que te digo, al igual que el resto de las chicas: RELAJA UN POQUITO! DISFRUTA UN POCO MAS!y TRANQUILA!!! desde que vivian en cuevas las mujeres estan pariendo.vos misma dijiste que no disfrutaste mucho por tener la cabeza en otras cosas. no te pierdas tambien esto!pensando en la partera, la camilla que hace ruido, el gesto del doctor,la sabana que esta torcida, etcc etc.. el TOC viene despues! jajaaja.
    se que soy pesada, mas alla de los rollos flacidos con los que quede,(mi TOC personal je)pero abrazate mucho!! la panza, mujer… se extraña!!cuando el miedote te supere, abrazate y respira profundo con los ojos cerrados y que Male escuche a su mama decir:va a estar todo bien!y repetilo muchas veces.
    ya tendremos tiempo para compartir los TOCs!!!
    besitos besitos besitos!!!!!! abrazo desde muy lejos para vos y todas tus chicas!!! son unas genias!

    enviado por valeria con ballenato peludo en las orejas | 15 junio, 2011, 17:14
    • Gracias por inyectarme esa dosis diaria de optimismo que desbordas. Ten cuidado, me temo que estoy haciéndome adicta!

      Un besazo!!!

      enviado por la [mamá] | 15 junio, 2011, 21:06
  4. No he podido parar de descojonarme mientras lo veia, la verdad es que no hay quien se lo trague.

    enviado por Mofli | 15 junio, 2011, 16:31
  5. Esteeee, ejem, verás, si…. una cosa solamente.

    Al chavalín que cede la silla de ruedas ¿donde lo han dejado?

    enviado por Caliope | 15 junio, 2011, 13:35
    • jaja cali yo he pensado exactamente lo mismo!!! a mi me ha emocionado pero es un poco ciencia ficción si…

      enviado por Akai | 15 junio, 2011, 19:05
    • Muy bueno! yo creoq ue se ha quedao dando vueltas infinitas en el metro hasta que se la devuelvan. Ha entrado en bucle!!!

      enviado por la [mamá] | 15 junio, 2011, 21:04

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